No importa cuántos años lleves a la cabeza de tu empresa, porque siempre hay algo nuevo en lo que ponerse al día. Algo que mejorar. Algo que te devuelve la sensación de estar empezando. Algo que te lleva a plantearte… ¿estoy centrando mis recursos y esfuerzos en el lugar adecuado? ¿En la causa correcta?

¿Qué marca el éxito de una empresa?

La respuesta es sencilla: el eje de toda tu estrategia empresarial deben ser tus Clientes.

Identificarlos y localizar sus auténticas necesidades solo es una parte del proceso, pero una vez hayas hecho eso, serán ellos mismos los que te marquen el camino a recorrer. Los que pongan las pautas. Quienes decidan qué funciona y qué no. En definitiva, quienes determinarán dónde está ese éxito que tan incansablemente buscas.

¿Has probado a ponerte en su piel? ¿Sabes qué necesitan realmente de ti? ¿Conoces tanto tu producto o servicio como para ofrecérselo y que no puedan negarse a aceptarlo? ¿Has sabido leer en sus hábitos y estilo de vida lo que buscan o pretenden solucionar?

Porque en la mayoría de los casos, los Clientes van más allá cuando se hacen con un producto o servicio. No lo eligen simplemente por la necesidad que solucionan, sino por la cadena de sensaciones y experiencias que vienen después.

Pongamos un ejemplo: cuando reservas un viaje, lo haces porque te apetece viajar. Pero también porque esperas obtener algo de esa experiencia enriquecedora, ¿verdad? Abrir tu mente, probar una nueva comida, hacer fotos espectaculares…

Esto sucede con todos y cada uno de los productos y servicios del mercado; los que perduran en el tiempo, al menos. Ya no se trata únicamente de lo que un producto representa, sino de todo lo que implica su consumo.

Así que, si hablamos de tu producto, ¿se limita a solventar necesidades… o va más allá, tal y como el Cliente espera?

Tu producto solo será extraordinario si los Clientes así lo deciden

No basta con tener un producto o servicio excepcional. Si el público, tu Cliente, no lo conoce, si no sabe que lo necesita, ¿cómo va a ir a buscarlo? Y, de conocerlo, ¿le transmite lo que debería?

Podría darse incluso la posibilidad de que, lejos de conocer tu producto o servicio, ese Cliente al que tú tienes tan claro que quieres dirigirte ni siquiera sepa que tiene una necesidad que debe ser solventada, esa por la que apuesta tu producto.

Así que, ¿te has hecho la pregunta más importante de todas? ¿Te has preguntado qué necesitan y buscan tus Clientes?

El Cliente: el eje de tu estrategia

Es muy fácil desviarse, obviar la perspectiva más evidente, la razón por la que nuestro producto o servicio existe. Tendemos a perdernos en estrategias empresariales, KPIs, luchas contra nuestros competidores…

Estos, a pesar de ser elementos indiscutiblemente esenciales para el correcto funcionamiento de una empresa, son también complementarios al principal: porque de quien no debemos apartar la mirada es del Cliente.

Para comprobar si tu empresa avanza por el sendero correcto, plantéate lo siguiente:

  • ¿Qué le estoy ofreciendo a mi Cliente?
  • ¿Es eso lo que el Cliente realmente necesita, o estoy confundiendo sus necesidades con mi propia interpretación de estas y mis ganas de satisfacerlas?

A veces, el camino a seguir es tan sencillo como plantearse si tú mismo, como consumidor, te decantarías por tu producto o servicio en lugar de por cualquier otro. Porque es en ese momento, cuando nos ponemos en la piel del Cliente, cuando vemos con claridad nuestras fortalezas y debilidades.

¿Cómo te haría sentir tu producto o servicio si fueses tú quien lo consume? En tu respuesta están las soluciones que buscas.

Pues escuchar más sobre el tema en nuestro podcast:

Si necesitas ayuda o asesoramiento para sacar el máximo partido a los puntos fuertes de tu producto o servicio, no dudes en contactar con nosotros.