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Para muchos negocios, gran parte de su facturación anual se decide en momentos clave del año: tiendas de juguetes en Navidad, floristerías en Todos los Santos, editoriales en la Feria del Libro… Esta estacionalidad, por tanto, adquiere un cariz de relevancia que no debe pasarse por alto, y que deberá ser explotada al máximo con una previsión de campañas que no deje al azar la facturación de la que depende nuestra empresa.

Ya tienes tu producto, perfecto. Pero el trabajo no acaba ahí. Ahí es donde empieza. ¿Has pensado en el resto de aspectos que lo envuelven? ¿Y en cómo vas a transmitirlos a través de la campaña en la que te juegas tantas cosas? ¿Sabes qué canales vas a utilizar? ¿A quién te diriges? ¿Cómo y dónde encontrar a esos clientes potenciales?

Y es que, de poco servirá tener un buen producto si después no sabes cómo sacarle partido. o cómo encontrar la mejor manera y el mejor momento para presentárselo al potencial cliente.

¿Cuál es la esencia de tu marca? ¿La estás transmitiendo como debes?

Una campaña, del tipo que sea, no se planifica de un día para otro, y mucho menos a la ligera. 

No es difícil caer en el error de creer que, si tenemos un buen producto, las ventas llegarán solas. De hecho, es algo que sucede de forma muy habitual. Tal vez porque, antes, cuando la competencia era entre nula y mínima y los consumidores solo tenían dos o tres opciones entre las que elegir, sí podía bastar con poner nuestro producto en una estantería y dejar que los usuarios lo viesen y decidiesen comprarlo.

No obstante, ahora (y esto ya lo tratamos en nuestro artículo sobre el éxito empresarial, así que puedes echarle un vistazo), los consumidores ya no solo se preocupan por el producto, sino por la experiencia que lo envuelve y los valores de la marca que lo comercializa. Quieren que, al comprar o contratar algo, ese algo también forme parte de lo que son y de lo que los caracteriza como individuos. 

Pongamos un ejemplo: ¿verdad que antes de decidirte por un bar u otro, te paras a reflexionar sobre algunas cosas? La hora, tu vestimenta, si quieres ver o no a determinadas personas… Porque los bares no son simplemente bares; son lugares que resaltan determinados aspectos sobre las personas que los frecuentan. Y esto sucede con cualquier servicio, con cualquier producto.

Así que, ¿qué define a tu producto, qué es eso que hace que tus potenciales clientes digan: «Sí, yo quiero subirme a ese barco»? ¿Estás pensando en todas las variantes?

Transmitir la esencia de una marca lleva su análisis, su estudio… Y esto es, precisamente, competencia en esas campañas de marketing a las que con toda probabilidad no estás prestando la atención que deberías. 

Planificación y previsión de campañas a largo plazo

¿Qué es un producto si nadie lo compra? ¿Si nadie piensa en cuál es la mejor forma de venderlo? 

Si se crea una buena estrategia de ventas y marketing, tus campañas podrían incluso llegar a convertirse en el producto por sí mismas. Piensa, por ejemplo, en los anuncios que Coca-Cola y el sorteo de La Lotería hacen por Navidad. 

La gente los espera con muchísimas ganas porque, por encima del refresco o la posibilidad de que te caiga El Gordo, está la experiencia de ver el nuevo anuncio navideño, la expectación del «qué me contarán este año» y la sensación de pertenecer a un grupo, a ese compuesto por todas las personas que, como tú, esperan ese anuncio cada año.

Nada de eso puede lograrse si no has pensado al detalle en la estrategia de tus campañas antes de lanzarlas.

Externalización de las tareas de marketing y ventas

Pueden parecer muchas cosas, y lo son, pero tú no tienes por qué encargarte de todas ellas. Para las tareas que están fuera de tu núcleo de negocio, lo mejor es contratar a un profesional que se encargue de realizar ese trabajo, y que nos dé además la seguridad de que se va a realizar y de forma especializada. De otro modo se quedará sin hacer porque el día a día de nuestro negocio nos hará centrarnos en otras prioridades. Y estas, que también lo son, se quedarán siempre en un segundo plano. ¿Te suena, verdad? 

En lo referente al marketing y las ventas, la externalización del departamento no solo implica la evidente liberación de una significativa carga de trabajo, sino que también tendrás la seguridad de contar con un aliado que te ayudará a sacar a la luz y potenciar lo mejor de tu empresa.

Porque, cuando tienes que poner en funcionamiento la logística llamas a una agencia de transporte para que se encargue de la mercancía, ¿verdad? Y si se te rompe una máquina, te pones en contacto con la empresa de mantenimiento correspondiente para que se encargue. Pasa lo mismo con las cuentas: también tienes un asesor.

Por tanto, ¿por qué no derivas tus campañas y estrategias de marketing y ventas a un profesional especializado?  

¿Quieres empezar a planificar tus campañas con la suficiente antelación para doblar su efectividad? ¿Definir tu esencia y la de tu producto para potenciar su poder en el mercado?

Reserva ya tu cita y cambia el rumbo de tu negocio.